Warning: trim() expects parameter 1 to be string, array given in /home3/schoens1/public_html/jmcordoba.org.ar/libraries/joomla/html/parameter.php on line 83 El Padre Kentenich | Juventud Masculina Schoenstatt Córdoba
Mar
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El Padre Kentenich

 El P. Kentenich
- Una Visión de Santi Ferrero
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La certeza de que Dios sigue presente en la historia, que sigue iluminándola, y que a pesar de los cambios que a nosotros nos parecen increíbles Él continúa ahí, conduciendo y acompañándonos, se hace visible en hombres y mujeres que a lo largo de la historia han traído al mundo un mensaje desde el cielo, ellos son mensajeros de Dios para un tiempo concreto, en ellos se hayan las respuestas que el mundo busca, ellos reflejan un rasgo de Dios, un rasgo que Él quiere mostrar.

El Padre José Kentenich es uno de estos mensajeros, en él se encuentran las respuestas que el hombre del tiempo de hoy necesita, su mensaje y su vida no se encapsula en un momento, no queda atrapado en un espacio sino que se renueva y actualiza, sigue siendo respuesta a nuestras preguntas, él tiene un mensaje para una Iglesia actual, que quiere servir (como es su misión) al hombre concreto de un tiempo concreto y así ser puente entre ellos y su Dios.

El primer lugar dónde nació Schoenstatt, antes que en el corazón del Padre Fundador fue en el corazón paternal de Dios; este fue el lugar de su inicio y el Padre fue quien encarnó este mensaje, quien comenzó a plasmarlo y ahora somos nosotros herederos de este mensaje, somos los que debemos hacer llegar este mensaje de Dios a nuestro tiempo.

El Padre nos hizo bajar la mirada para que podamos ver a Dios acá en la Tierra, nos sacó la película de los ojos que nos impedía ver el actuar de Dios en lo ordinario, en los sucesos de nuestra vida, él nos habla de un Dios que así como está en el cielo está al lado nuestro, que nos acompaña y cuida de nosotros, un Dios que sabe que vamos a elegir, pero igual de cierto que esto es que somos totalmente libres para cada decisión de nuestra vida. El no dio respuestas desde la teoría, la mayoría de sus respuestas son respuestas que el mismo descubrió, respuestas a sus crisis; el Señor le permitió experimentar grandes crisis para que después él pueda dar una visión nueva al mundo. El nos da una pista muy importante, en especial para el tiempo de hoy: comenzó a superar sus crisis cuando pudo salir de sí mismo, cuando pudo ponerse al servicio de los demás. Cuando pudo abandonarse totalmente en brazos de María, comenzó a plasmar un mundo nuevo.

Su gran obsesión fue captar la voluntad de Dios, buscar esos signos claros que nos muestran cual es el próximo paso que debemos dar. El no buscaba esos signos en fenómenos extraordinarios sino que trataba de leerlos en la vida: “Quien quiera definirme puede hacerlo así: con la mano en el pulso del tiempo y el oído en el corazón de Dios” el leía estos signos en los sucesos del tiempo, porque Dios quiere que le demos respuesta al tiempo. Él veía a Dios en las personas, en cada charla, cada confesión era para el Padre Dios que le hablaba. Él no tuvo miedo de seguir la voluntad de Dios cuando era clara, pero al igual que nosotros, a veces no veía tan claro lo que Dios quería de él, sin embargo esto nunca frenó su heroica búsqueda de la voluntad del Padre. Él decía que para escuchar la voz de Dios debemos escuchar tres voces: la voz del ser: que somos nosotros en nosotros mismos, cual es nuestra estructura, nuestros talentos en definitiva: la voluntad de Dios nunca niega nuestra propia naturaleza, lo que Dios quiere es lo que nosotros podemos hacer. La segunda voz es la voz del tiempo: somos hijos del tiempo, por lo tanto Dios quiere que le demos una respuesta al tiempo que nos toca, el Padre Kentenich nos invita a amar nuestro tiempo con sus problemas y males y a ser nosotros mismos respuesta. La tercer voz, la más importante y quizá la más difícil de escuchar, ya que se necesita de un profundo silencio interior y una actitud sincera de seguir la voluntad de Dios, es la voz del Alma. Es quizá la voz menos evidente, la voz que habla más suave, esta no es una voz que grita como la Voz del Tiempo, tampoco una voz que se puede objetivar como la Voz del Ser, es una voz que no se encuentra en lo exterior porque está en nuestro interior es la que una vez captada nos regala algo también interior: la paz. El Padre Kentenich pidió siempre a Dios una luz para avanzar, algún signo claro para su próximo paso: así los tuvo para caminar hacia Dachau, donde pudo experimentar su libertad y su morir a sí mismo para que otros pudiesen vivir, ahí escribió sus oraciones más hermosas que se reúnen hoy en el Hacia el Padre. El Padre nos dice que esta voz de Dios va acompañada siempre de un salto de confianza, que es el salto heroico de un niño confiado, él mismo en su vida dio estos grandes saltos, saltos heroicos que son hoy los hitos de Schoenstatt y que siguen dando vida: 18 de Octubre de 1914: el inicio, la Alianza de Amor con María, nace el Santuario, nace Schoenstatt, según el Padre el paso más difícil que tuvo que dar, costó mas que Dachau, mas que el exilio, veía sólo una leve luz y confiado dio el salto. 20 de Enero de 1942: decisión de ir a Dachau, al campo de concentración, y la renuncia a que los medios humanos puedan interferir en la voluntad de Dios. 31 de Mayo de 1949, escribe la Carta al Episcopado Alemán, una crítica a las formas como la Iglesia se relacionaba con la gente, carta que desencadenó su exilio de 14 años en Milwakee, EEUU. Así también nuestra vida debe tener “hitos”, momentos, fechas precisas donde hemos dado estos grandes saltos de Confianza.

Sin duda el regalo más grande de nuestro Padre fue “La Alianza de Amor con María en el Santuario”, y es también hoy el gran regalo que Schoenstatt puede hacerle a la Iglesia, este pacto con María, este decidir caminar de la mano de la madre de Jesús, la Alianza es entregarle todo, es decidir ser totalmente suyo, es pedirle que sea Madre, educadora, Reina de nuestra vida. Sellar Alianza es caminar sobre seguro, es ir a Dios por un camino certero, es ganar. En ese momento de octubre de 1914, unos jóvenes con el Padre no sabían que estaban sellando un pacto que daría origen a un movimiento de transformación del mundo. La Alianza de Amor con María en el Santuario es sin duda el eje de nuestra espiritualidad, el tesoro más grande que tiene cada hijo de Schoenstatt.

El Padre Kentenich también nos habló de una actitud que cada día descubrimos no sólo como necesaria sino como imprescindible: presentarse ante Dios como niños, la infancia espiritual que la cual otros santos como Santa Teresita habían hablado adquiere un tinte original con el Padre Kentenich, él nos invita a conquistar esta actitud frente a Dios, actitud liberadora y que nos permite descansar. Nos permite no encerrarnos en nuestras debilidades y nos invita a poner más los ojos en un Dios Padre que en nosotros mismos, nos ayuda desde esta perspectiva a encontrar nuestra misión, y a seguirla. Sentirse hijos de un Padre Amoroso, nos cura de nuestras heridas, nos hace estar tranquilos y desarrollarnos al máximo.

Se podría escribir muchísimo del Padre Kentenich, pero Kentenich no es una teoría, es alguien que habla desde la vida desde nuestra realidad, no es algo exterior a nosotros, crecer desde el Padre es crecer desde adentro, es desarrollarse de adentro hacia afuera, no es incorporar una doctrina, es descubrir el tesoro que Dios puso en nosotros. Creo que el Padre Kentenich es un mensaje de Dios que debe llegar a sonar en el mundo, un mensaje del que la Iglesia debe alimentarse. La Iglesia tiene derecho a que nosotros vivamos con profundidad y convencimiento el carisma del Padre, Ella espera que aspiremos a la santidad desde la Alianza, tiene derecho a exigirnos coherencia y espíritu apostólico, el mundo debe ver en cada schoenstattiano el mensaje actualizado del Padre Fundador, deben ver en nosotros un rasgo de Kentenich, nosotros debemos dar el gran salto de abandonar intereses personales, de marcar nuestra vida con hitos, de que nuestras vidas se consuman para iluminar el mundo, para iluminar a la Iglesia, que al final de nuestras vidas podamos decir que nos consumimos por Ella, que nos dimos todos y se pueda afirmar con certeza lo que se afirmó de él: Dilexit Eclesiam.

El Padre sigue siendo un regalo de Dios que vos tenés derecho a conocer, que tenés derecho a mostrar y que tenés la misión de canonizar, canonizar con tu vida y con tu santidad.

Canonízalo Tú!

Santi Ferrero

 


Escrito por Santi Ferrero.

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