GM fue para mí...
| En nuestro tercer y último artículo de esta sección presentamos dos perspectivas diferentes de una experiencia de Dios vivida al máximo. La primera, desde la experiencia otorgada por la fidelidad y amor a GM y una fuerte conciencia de misión, de uno de los fundadores de este regalo inmenso de Dios para el mundo que es GM. Juan Diego Colomé Saravia, la Garza, presenta de una manera muy clara lo que significa GM para él. En la segunda parte de nos encontramos con una historia que nos enseña como dejar de lado el "Que dirán", dandonos cuenta que Dios nos quiere como somos y de esa forma entregarnos al máximo sin reservas descubriendo un mundo que finalmente nos traerá la felicidad plena. |
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Si pienso que es GM para mí, no encuentro una sola respuesta y me es difícil poder expresar todas las que encuentro de forma clara y concreta. Asi que pensando, descubrí que GM para mí es:
GM es uno mismo: GM es un espacio distinto en donde uno se va descubriendo, se va encontrando de forma auntentica, y a su vez uno no cambia su esencia personal, su originalidad, yo no cambie para poder vivirla. Yo fui en cada misión yo mismo. Cada GM es distinto y en ese sentido yo pude vivirla como lo necesitaba. GM es mundo: Un mundo gigante, porque pude conocer muchas personas y muchas realidades distintas. Tan distintas, tan iguales. Y con esto no solo incluyo a los misioneros que fueron conmigo, sino a toda la gente que uno va conociendo allá. En cada lugar, en cada casa. Y asi es el mundo, muy variado y no facil de descubrir. Muchas veces yo escucho que la gente dice que quiere cambiar "el mundo”. Y yo desde chico pienso que nunca quise cambiar el mundo. Siempre quise cambiar mi realidad, la realidad que tuviera cerca. Y GM es una forma que yo tengo de cambiarla. Con GM yo descubrí una forma de darle esperanza a la gente, compartiendo mis vivencias y ellos su vivencia conmigo. Nada más y nada menos que con eso. Descubrí que la esperanza se transmite desde el corazón y con amor. Necesariamente. Y eso es lo que yo voy a dar en GM. Es el solo hecho de compartir con la gente, tanto misioneros como misionados. Todos volvíamos con más fuerza para vivir y cambiar lo que teníamos más cerca: en su casa, en su barrio, o con sus amigos. Dicen que GM cambia la realidad y para mi, asi es como se dio. GM cambió una parte del mundo. Cambió el pensamiento de mucha gente en la sociedad de Córdoba, que vio a un grupo de 70 jóvenes primero y 160 jóvenes después haciendo algo distinto. GM te da una visión del mundo que te permite vivirlo de una manera distinta. Mucho mas entregado hacia los demás. GM es algo distinto. GM es vivir de manera distinta. GM es cambiar la realidad. GM fue amigos para mi: Pude afianzar amistades que ya tenia de una manera distinta. Pude hacerme amigos nuevos, conocer gente distinta que luego se transformarian en amigos del alma... esos amigos unidos en Dios. GM fue y es para mi Schoenstatt: Yo ya conocia Schoenstatt antes de misionar por primera vez. Había hecho mi Alianza y vivido Schoenstatt antes de GM1. Pero fue mas que nada GM lo que me mostró un Schoenstat lleno de vida. Un Schoenstatt que dependía de lo que estaba haciendo yo. Yo y muchísimas personas más. Con Dios y desde Dios. Un Schoenstatt que cambia la realidad. Todo lo que vengo diciendo hasta ahora fue posible porque atrás de todo esto estaba y esta Dios. GM para mí es DIOS: Dios a través de cada rostro, de cada persona, de cada amistad. Dios que me muestra el mundo, mi realidad y me enseña como cambiarla. Dios que me dice que mire más allá de ese famoso Metro 2, que existe, que esta, y que si no nos animamos a cambiarlo, se vuelve nuestra única posibilidad de mirar. |
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Sin extender innecesariamente el artículo, presentamos el artículo escrito por Nicole Miller.
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La verdad se me hace complicado explicarlo, pero sintetizado puedo decir que es puramente renovador, saca lo mejor de uno mismo. En mi caso cambio mi perspectiva de vida, mi forma de hacer y pensar.
Antes de concluir de ir a GM6 no estaba completamente seguro, en realidad un amigo muy allegado me insistió y me inscribió, así que fue medio a la fuerza. Y aunque yo hacía unos meses me había integrado a un grupo de vida en Schoenstatt no me sentía capacitado para misionar, sentía que era sapo de otro pozo, que no tenía la fortaleza espiritual que se necesitaba y además sabía que llevaba un estilo de vida totalmente diferente a la de los otros y que si llegaba a ir se me iba a caer la cara. No importa como… llego ese día, el día en que partimos a Deán Funes: ¡Llegamos! No pasaron 15 minutos que ya me quería volver, siguieron las horas y no me sentía estimulado; era todo demasiado raro, tanta gente bondadosa y extraña, riéndose, cantando, y pensaba “¿Que hago acá entre ellos?, yo no tendría que estar acá”. Pasó el día, y seguía todo igual. Pero por la mañana me designaron a una compañera de misión, una chica que las había vivido a todas y que tenía una experiencia de vida tan fuerte y complicada como la mía. Ella era muy devota de la Virgen María y me decía que esto que nos estaba pasando no era una casualidad, lo cual yo estaba muy seguro, porque a partir de ese día mi interior empezaría a cambiar. No me importo estar tatuado ni tener la oreja como un plato, salí con mi Virgen en mano y mi remera de misión. La cuadra que nos había tocado era la del hospital así que estábamos los dos muy contentos, ella porque lo había deseado y yo porque ya había trabajado en uno y me iba a sentir cómodo. Ella me lleno de fuerzas y entramos con mucho carisma. Visitamos a todos los pacientes, charlamos y hablamos de la vida, de nuestro Señor y por su puesto de nuestra Madre María……… Chan… Chan! ¿Ese fui yo?... así es! Mis palabras hicieron sonreír y llorar, pude ver en los ojos de algunos como la imagen de la Mater amparaba sus corazones. Cuando salimos me sentí realizado y me di cuenta de que en todos estos años había estado descarrilado, que la verdadera felicidad y el verdadero camino era ESTE. Lo que puedo decirle a los que se sienten insatisfechos con sus vidas es que no se queden de brazos cruzados, HAGAN todo con amor y que en cada cosa que les suceda vean que hay una fuerza mayor escondida detrás de todo esto, detrás de su corazón está el camino hacia la verdad y si lo siguen verán los cambios más satisfactorios e increíbles de sus vidas. |
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