Sep
04

Pila 2009, Pasión por la Reina

pila09

Salimos desde el CPK el jueves 30 de julio, a las 22hs puntuales, después de una misa de envío muy linda, en donde los instrumentos de Maria ya eran hombres con nombre y apellido, fue ahí cuando se propuso una consigna clara:

Dejar en Córdoba todas nuestras cosas, todos nuestros problemas, y empezar a pensar en la gente de Pila.

Consigna que se hizo sello de fuego en cada uno de los corazones misioneros y que después se reflejaría en la misión.

Tras un largo y entretenido viaje de 14hs llegamos a Pila, el viernes al mediodía, nos recibía un día frío y trágico. Esa mañana había sido enterrado un joven de 23 años que había decidido quitarse la vida, no era el primero, sino el tercer hombre en dos semanas que tomaba esta medida extrema. Fue allí donde nuestra misión comenzaba a tener un gran desafío, llevar nuestra alegría de María y nuestra respuesta a la voz de Dios en el tiempo, a un pueblo conmocionado por los trágicos sucesos.
Ese mismo viernes nos visitaba el Obispo, Monseñor Malfa, quien no sólo celebró la Santa Misa sino también nos regaló un tiempo para charlar e intercambiar opiniones.

Sábado y domingo eran nuestros días más fuertes de misión, con más de 7hs de misión diaria. Y empezaba la parte más linda, el momento de ponerse en movimiento y salir a misionar con nuestra gran aliada, la Virgen Peregrina, y nuestra única arma, el Rosario. Fueron días de ardua misión, fuimos muy bienvenidos por el pueblo y se comenzaba a ver una respuesta. La convivencia entre los misioneros era muy buena y la diversidad del grupo llevaba a la unidad.

El lunes comenzaba el ciclo de cuatro charlas, tanto para jóvenes como para adultos; esa era nuestra gran apuesta, los jóvenes pileros. Ya desde la primer charla tuvimos una gran convocatoria, de 30 jóvenes aproximadamente, gracias al gran trabajo del párroco de Pila, el Padre Juan Quelas y de los misioneros. Ese mismo lunes se hizo una obra de caridad, donde nosotros le llevamos la comida a una familia humilde y almorzamos juntos. Se dio un intercambio muy enriquecedor donde nosotros fuimos los que salimos aprendiendo mucho sobre los predilectos de Jesús, los humildes.

El martes era el día, propuesto por los encargados de espiritualidad, de darse todo; se nos presentaba una gran oportunidad de llegar a los jóvenes y la queríamos aprovechar. Se dieron tres charlas en el único colegio del lugar. Una por la mañana y dos por la tarde, más la programada en el Salón Parroquial. El Espíritu Santo se hacia presente y obraba en nosotros. Con una convocatoria de 36 jóvenes, la segunda charla programada era una gran oportunidad, y al fin bien aprovechada.

El miércoles era el día de los difuntos por lo que el habitual rosario de las se traslado desde la Parroquia hasta el cementerio. Allí vivimos un momento de oración por las almas de los familiares y amigos de los pileros con una gran cantidad de gente. A la vuelta del cementerio, tenía lugar la penúltima charla, con 43 jóvenes presentes.

Por la noche, a las 00:00hs, ocurría otro suceso trágico. Se quitaba la vida un señor de 36 años. A esa altura de misión, Dios nos mostraba que no era casualidad estar ahí en ese momento, que estábamos para dar una respuesta en un tiempo difícil y nos ponía a prueba. Salimos de ese momento de tristeza y sin perder la alegría la misión siguió intacta.
Fue ese mismo jueves donde tuvimos un almuerzo con jóvenes en el Albergue para chicos sin familia o que vivían en el campo. También el festejo del Día del Niño tuvo lugar en un centro de ayuda para los niños. Se vivió sin duda uno de los momentos más lindos de la misión. El momento compartido con los más pequeños, nos dio esa niñez interior que el Padre Kentenich nos propone y lleno de felicidad un día difícil. Ese mismo día llegaba a su fin el ciclo de charlas, con el Padre Marcelo como exhortador. Luego de un gran video de la misión, se propuso algo concreto, una ermita para nuestra Madre Tres veces Admirable, y hubo respuesta.

El viernes, el último día, nos tocaba saludar esas personas con las que se generó un vínculo, prometer la vuelta y agradecer a todas esas casas que nos recibieron.
También se agradeció a todas las personas que hicieron posible la misión, a todas las señoras que durante los nueve días hicieron de madres y abuelas cocinando y acompañándonos en todas las actividades.

La despedida fue inolvidable, así lo describió el ecónomo Fede Boero:

“Sin lugar a duda, el paso de la misión Pila 2009, fue un cambio 180° para la comunidad, comparando por contraste nuestra llegada, donde nos recibieron sólo el Padre Juan, los misioneros de la UCA y algunas personas de Caritas, con la increíble despedida de más de 100 personas, jóvenes misioneros cantando, familias enteras que se acercaron después de mucho tiempo a la iglesia y con lágrimas y alegría nos despidieron hasta el ultimo momento al compás de las campanas del templo en una caravana solidaria y de comunidad donde pudiendo despedir a los misioneros desde Pila decidieron acompañarnos hasta Retiro, Capital Federal y seguir compartiendo la misión que desde hace apenas unas horas, acaba de comenzar”

La consigna de la misión, Pasión por la Reina, fue el ideal encarnado que vivimos durante la misión y que queremos extender a nuestra vida. Sólo se pueden lograr grandes cambios, si estamos apasionados por una gran misión. Esa misión que nos lleva a salir de nosotros mismos, y jugarnos por esta juventud, que aspira a altos ideales, a la santidad de la vida diaria y que no pierde tiempo, en la búsqueda de  cambiar el mundo.

Escrito por Gon Sappia.

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