El Triunfo de la Reina
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¡La Mater es grande! Nunca deja de sorprenderme. Este mes en el que le regalamos a nuestra Reina la misa diaria, fue para mí el mes de su gran triunfo entre nosotros. La explanada en frente al santuario se llenó al atardecer de cada día con muchísima gente. Todos los días vinieron a celebrar la misa más de 200 personas. ¡La mayoría - nuestra juventud! También muchas personas aprovecharon la oportunidad de confesarse antes o durante la misa. Cada día el Señor hizo muchos milagros en los corazones de cada uno. Milagros que no se ven a primera vista pero que transforman el interior de cada uno en 180 grados. |
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¡Y cuántas peregrinaciones al santuario durante el mes de María! Sí, el santuario es el lugar donde el Rey y la Reina tienen su trono y esperan a cada uno de nosotros con un gran anhelo. Siempre cuando visité durante este mes el santuario, me di cuenta que la Mater me dedicaba su linda sonrisa. Nuestra presencia en el santuario y nuestro compromiso para construir su reino le da siempre mucha alegría. Somos Gaudium Mariae. Este es nuestro gran privilegio que incluye también una gran misión:
Con María comienza un mundo nuevo. Un mundo en equilibrio, un mundo sano, un mundo santo, donde Dios está en el centro. Pero nuestra Reina no quiere comenzar a obrar sola con su Hijo. Ella envia a cada uno de nosotros como sus aliados a construir este mundo nuevo. ¡Regalémosle nuestro Sí y vayamos cada vez más al santuario! Allí, al pie de su trono, empieza nuestra misión. Allí María dirige nuestra mirada al Cristo, nuestro Rey. Sin Él no podemos hacer nada. Sigamos el ejemplo de la Madre que le entregó todo a su Hijo.

Nuestro santuario es la fuente de vida y de gracias que necesitamos para construir el reino de nuestra Reina:
Ella nos regala en primer lugar la gracia del cobijamiento para poder descansar y recargar nuestras pilas. En el mundo caótico y desordenado, en que vivimos, el hombre está buscando un hogar, un lugar, donde puede sentirse acojido, cobijado. Es María quien nos regala su gracia de ser hogar para las personas que nos rodean.
Para poder cambiar el mundo necesitamos cambiar en primer lugar nuestro propio interior. María nos regala la gracia de la transformación interior que purifica mis pensamientos, sentimientos, mi lengua y mi vista. Ella me enseña a escuchar, a servir, a entregar mi vida por Cristo y por los demás. Ella me enseña a aceptar el dolor y el sufrimiento para poder crecer verdaderamente en el amor.
La tercera gracia que nos regala nuestra Reina, es la gracia del envío apostólico. María me enseña a vivir radicalmente el Evangelio y llevar a Cristo a mis padres, mis hermanos, mis amigos, mis compañeros, los habitantes de Chilecito... a todos.
Con el mes de María comenzó el triunfo de nuestra Reina en Córdoba. ¡Avancemos mucho más en nuestro compromiso para con la Mater para que Ella se glorifique en toda Argentina y más allá aún, en todo el mundo!
EL TRIUNFO DE LA REINA
¡La Mater es grande! Nunca deja de sorprenderme. Este mes en el que le regalamos a nuestra Reina la misa diaria, fue para mí el mes de su gran triunfo entre nosotros.
La explanada en frente al santuario se llenó al atardecer de cada día con muchísima gente. Todos los días vinieron a celebrar la misa más de 200 personas. ¡La mayoría - nuestra juventud! También muchas personas aprovecharon la oportunidad de confesarse antes o durante la misa. Cada día el Señor hizo muchos milagros en los corazones de cada uno. Milagros que no se ven a primera vista pero que transforman el interior de cada uno en 180 grados.
¡Y cuántas peregrinaciones al santuario durante el mes de María! Sí, el santuario es el lugar donde el Rey y la Reina tienen su trono y esperan a cada uno de nosotros con un gran anhelo. Siempre cuando visité durante este mes el santuario, me di cuenta que la Mater me dedicaba su linda sonrisa. Nuestra presencia en el santuario y nuestro compromiso para construir su reino le da siempre mucha alegría. Somos Gaudium Mariae. Este es nuestro gran privilegio que incluye también una gran misión:
Con María comienza un mundo nuevo. Un mundo en equilibrio, un mundo sano, un mundo santo, donde Dios está en el centro. Pero nuestra Reina no quiere comenzar a obrar sola con su Hijo. Ella envia a cada uno de nosotros como sus aliados a construir este mundo nuevo. ¡Regalémosle nuestro Sí y vayamos cada vez más al santuario! Allí, al pie de su trono, empieza nuestra misión. Allí María dirige nuestra mirada al Cristo, nuestro Rey. Sin Él no podemos hacer nada. Sigamos el ejemplo de la Madre que le entregó todo a su Hijo.
Nuestro santuario es la fuente de vida y de gracias que necesitamos para construir el reino de nuestra Reina:
Ella nos regala en primer lugar la gracia del cobijamiento para poder descansar y recargar nuestras pilas. En el mundo caótico y desordenado, en que vivimos, el hombre está buscando un hogar, un lugar, donde puede sentirse acojido, cobijado. Es María quien nos regala su gracia de ser hogar para las personas que nos rodean.
Para poder cambiar el mundo necesitamos cambiar en primer lugar nuestro propio interior. María nos regala la gracia de la transformación interior que purifica mis pensamientos, sentimientos, mi lengua y mi vista. Ella me enseña a escuchar, a servir, a entregar mi vida por Cristo y por los demás. Ella me enseña a aceptar el dolor y el sufrimiento para poder crecer verdaderamente en el amor.
La tercera gracia que nos regala nuestra Reina, es la gracia del envío apostólico. María me enseña a vivir radicalmente el Evangelio y llevar a Cristo a mis padres, mis hermanos, mis amigos, mis compañeros, los habitantes de Chilecito... a todos.
Con el mes de María comenzó el triunfo de nuestra Reina en Córdoba. ¡Avancemos mucho más en nuestro compromiso para con la Mater para que Ella se glorifique en toda Argentina y más allá aún, en todo el mundo!




