Abr
05
¡María, al TODO o nada por vos!
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¡María, al TODO o nada por vos!
¿Qué nos dice realmente esta sencilla frase? Muchas veces en realidad, escuchamos distintas frases o vemos en carteles por las calles estas mismas frases que tienen cierta fuerza, que nos parecen muy buenas, que nos atraen, y podríamos llegar a decir que hasta nos interpelan.
Sin lugar a dudas, que esta frase: ¡María, al TODO o nada por vos! también nos interpela, también nos inquieta al Corazón. Pero, ¡María, al TODO o nada por vos! no quiere solamente quedarse en esa frase, o como un grito de guerra (que siempre es bueno tenerlo) que nos recuerde algo grande que está de fondo. Justamente eso que está de fondo es lo que nos llama a vivir de manera heroica lo que estamos proclamando con esta frase. |
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Hace unos pocos días, vivíamos días intensos en el campamento entre las sierras y el río, y fue ahí, en ese tiempo de GRACIA y FECUNDIDAD para nuestra rama, donde María se ha manifestado efectivamente como nuestra Reina. María se ha querido establecer en el medio de nuestra Rama para REINAR. Es Ella, quien nos invita a realizar cosas grandes. Nosotros sus caballeros, nos sentimos débiles, y es Ella nuestra Reina, quien nos regala el inmenso poder de sus manos de Madre.
María en nuestro campamento en San Clemente, no nos ha dejado brecha alguna para la duda de que realmente la hagamos Reina de nuestra rama, de nuestra juventud, de nuestra familia, de nuestra sociedad, de Córdoba. Clarifícate, podríamos decir que fue nuestro grito en este tiempo, en el campamento, y María se ha clarificado con un contundencia, claridad y fuerza que a nosotros varones no puede sino inquietarnos hasta lo más profundo. Se ha manifestado con su lema “¡REINA, GLORIFÍCATE!”. ¿Qué argumento más claro de clarificación podemos pedir por parte de NUESTRA REINA? Creo que ninguno.
Ahora la Mater, nuestra Reina, nos pide a nosotros dar un paso. Nos pide DECISIÓN. Ella quiere que realmente nos decidamos por Ella, por su Reinado. Ella nos llevará de la manera más perfecta a Jesús, en la medida que nosotros la llevemos como estandarte en el corazón. Ella nos pide nuestra decisión entera. Por eso nos pide TODO, un todo marcado por el rojo de la sangre. Nos pide hasta el límite de nuestras fuerzas humanas y más allá. Nos pide hasta que duela. Y bien sabemos que lo que duele tiene frutos, y de esto no nos puede enseñar de manera más perfecta nadie, excepto nuestra Reina que ha sufrido de manera inigualable en la muerte de Jesús.
La Mater como podemos ver, se ha clarificado en nosotros, y la queremos hacer Reina. Ella exige al máximo lo que podemos dar. Digámosle también nosotros que sí, que queremos decidirnos con todo lo que somos, con todas nuestras fuerzas y nuestras debilidades, y exijamos de Ella también un: “NADA SIN TI, NADA SIN NOSOTROS”
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